Volvamos, volvamos, volvamos. Fruits Basket es un manga original de Natsuki Takaya que cuenta con dos adaptaciones al anime. La primera se emitió en el 2001, la segunda se estrenó en el 2019.

Esta segunda adaptación cuenta ya con dos temporadas, las segunda está actualmente en emisión. Entonces, antes que todo el merecidísimo hype por esta serie se diluya, vamos a ver cómo fueron ambas adaptaciones. Veamos en qué se diferencian o se parecen y cómo ambas nos cuenta la historia de Tohru Honda y los Sohma. Claro está, que para este análisis dejaremos de lado el apartado gráfico. Porque son 18 años de diferencia, muchachos. En ese tiempo alguien nace, crece, se gradúa de la secundaria y defrauda a su mamá al no estudiar alguna ingeniería.

No todas las comparaciones son odiosas

Sí, les habíamos dicho que no íbamos hablar del apartado gráfico/técnico, pero la gente miente. Además, solo será un poquito. Obviando la marca del tiempo, cuando Studio DEEN tomó en sus manos el manga de Takaya, se planteó adaptar la historia como un shojo clásico. Por el contrario, la versión del 2019 se libera un poco de estos límites añadiendo al diseño de personajes y ambientes toques de shonen par aligerar un poco el tono dulzón típico de estas historias.

El mejor ejemplo de esto lo vemos en el diseño de los cuarto protagonistas. En especial en Yuki Sohma. La versión del 2001 de este personaje tiene un diseño anguloso, aniñado y con unos ojos enormes. Por otro lado, en el 2019, sus rasgos no se ven tan adorables como en su versión del 2001. El Yuki Sohma del 2019, aunque mantiene los rasgos angulosos, tiene un aire más inteligente y seductor, incluso se podría decir que algo malicioso en ocasiones.

Además de este cambio un tanto radical, hablemos de la elección de seiyuu. En el 2001 Aya Hisakawa le prestó su voz de Yuki, en el 2019 Nobunaga Shimazaki fue quién interpretó a este querido personaje. Esto sin duda demuestra cómo el director de esta segunda adaptación, Ibata Yoshihide, quiso apartarse de esta primera versión haciendo que esta historia tomara un tono un tanto menos empalagoso. Una decisión que también influyó en su desarrollo como personaje.

Vayamos al plato principal

Ahora ya en otras ocasiones les habíamos comentado que unos de los temas principales de Fruits Basket 2019 era el reconectar, reconectar con otros y con nosotros mismos. Esta idea nos quedaba particularmente clara en el capítulo 19 del anime del 2019 cuando conocemos a Ritsu Sohma. Aunque esta idea sigue siendo un pilar en la versión del 2001, este adaptación gira entorno a la idea de buscar complementarse o completarse.

Durante toda la serie del 2001, esa idea se repite, principalmente entre Yuki y Kyo, Yuki y Ayame, Ayame y Hatori, Hiro y Tohru. Por si lo olvidaron, la relación entre Yuki y Kyo está determinada por esta admiración/envidia que siente el uno por el otro. Este sentimiento, conjuntamente con la empatía de Tohru es lo que inicia y termina este anime del 2001.

La última interacción directa que vemos de estos dos personajes en el 2001 es caminando uno al lado del otro. Discutiendo, sí, pero se reconocen como iguales. Yuki por fin dejó de ignorar a Kyo. Este por su parte, ya no tiene nada que probarle a nadie, ni siquiera a sí mismo al vencer al Yuki. Además, no olvidemos que Yuki ayudó a Tohru a cuando descubre la verdadera forma del espíritu del gato.

La dinámica de esta pareja también se vio trastocada con el paso de los años. En la versión del 2019 las peleas de Kyo y Yuki funcionan, casi desde el inicio de la animación, como un alivio cómico de la trama. Después de los primeros episodios sus rencillas quedan reducidas a meras discusiones.

En el 2001 el tono es diferente. Cuando estos dos pelean, en especial en los primeros episodios, hasta la música se paraliza. Esto hace que aumente la tensión y resaltando la importancia de esos momentos y del desprecio que ambos sienten el uno por el otro.

Toda esta energía cómica que el 2019 tienen las peleas de Kyo y Yuki, en el 2001 recae el querido Shigure Sohma.

Sin Shigure Sohma nada hubiese pasado

En la primera temporada del remake del 2019 nos encontramos con un Shigure un tanto venido a menos en comparación a su versión del 2001. En el 2001 este personaje es un catalizador importante de muchos eventos importantes en la trama.

A punta de chistes, insinuaciones y comentarios inapropiados, este personaje se la pasa provocando que los sentimientos de nuestros dos jóvenes protagonistas masculinos se manifiesten. Por ejemplo, toda la actitud que tiene Shigure antes de ir a la fiesta de fin de año del Zodiaco la tiene durante todo el anime de 2001, claro está, diluida en pequeñas dosis.

El Shigure Sohma del 2001 es quien hace que rescaten a Tohru de la casa de su abuelo, es quien evita que se quede sola en la fiesta de fin de año, es quién provoca que Kyo le haga una sopa a Tohru y luego hace que se pelee con Yuki. Incluso, cuando Tohru toma la iniciativa de ver a Akito al final del anime, es Shigure el medio para que eso se dé.

Shigure es, sin duda alguna, una especie de hermano mayor para este trío y, como buen hermano mayor, es mucho más perspicaz para percibir qué sienten estos jóvenes. Esto se le da particularmente bien cuando se trata Kyo y Yuki.

Shigure, por su carácter relajado, se hace el tonto a cada momento para llevar a Kyo y a Yuki derechito por el camino correcto, a estar más felices y más cerca de Tohru.

“Está bien tener miedo, si tienes miedo, quiere decir que conoces a mi verdadero yo”

El evento principal de ambas temporadas es el que Tohru conozca la verdadera naturaleza del espíritu del gato. Pero, como es de esperar, la versión del 2001, por ser el final de serie es mucho más dramática que la del 2019.

Hagamos una breve comparación del arco para ponernos en situación. Al igual que en el remake del 2019, por todo el anime se nos van soltando indicios sobre que algo raro le pasa a Kyo. Pero, en la versión del 2001, la revelación de la verdadera forma del espíritu del gato es una trampa de Akito para manipular a Tohru y alejarla de la familia Sohma. En la versión del 2019, todo esto es idea de Kazuma para hacer que Kyo se muestre tal y como es frente a la chica que se le gusta, tough love sin duda.

Sin embargo, como siempre, en este arco la que más brilla es nuestra querida Tohru. En la versión del 2019, nuestra protagonista se mostró como una campeona al hacerle frente a esta versión de su amigo. Pero, en la versión del 2001 vemos una representación un poco más clara de lo que es, realmente, enfrentarse con la parte más oscura de alguien que amas.

Cuando Tohru ve el otro yo de Kyo, en ambas versiones sale corriendo detrás de su amigo, en ambas se detiene a vomitar por el olor que despide el espíritu del gato. Pero solo en la versión del 2001 aparece Akito en ese momento. Akito apreció de la misma forma en la que aparecen los malos pensamientos en la cabeza, desde la oscuridad, desde nuestros miedos e inseguridades.

Ahí Akito encarna con asombrosa malicia todo egoísmo y el miedo que podemos llegar a sentir. En especial en esas situaciones cuando hay que poner en una balanza tu bienestar y el bienestar de otra persona.

Por supuesto, Akito logra hacer que nuestra Tohru flaquee y, literalmente, vaya a correr a los brazos de su mamá. Ahí se encuentra a sus amigas Arisa Uotani y Saki Hanajima. Es en ese momento es cuando estas dos muchachas entienden que tiene que dejar de Tohru lidie con el mundo ella sola. En la versión del 2019, ese momento es mucho más sutil y menos dramático. Arisa y Saki animan a Tohru hacer lo que tiene que hacer y ella, cojeando, toda llena de barro, dudas y miedo se va a enfrentar a Kyo.

Mientras todo eso sucede, Yuki y Kagura conversan. En esa conversación, Kagura le revela a Yuki que ella ama a Kyo tal y como es y, por eso, sabe que no es la indicada para él. Yuki cae en cuenta que Tohru va a ir con Kyo y sale corriendo ayudarla.

Ambos llegan al mismo tiempo para poner en cintura a su compañero y amigo. Yuki lo tumba y Tohru se aferra a su brazo y le revela que está muerta de miedo, ahí es cuando Kyo le dice esta frase: “Está bien tener miedo, si tienes miedo, quiere decir que conoces a mi verdadero yo”.

Esto fue lo que él verdaderamente quería: alguien que lo conociera completamente, que reconociera en él lo bueno y lo malo. Porque, tanto su madre, como Kagura lo amaban tanto que estaban dispuestas a fingir que esa parte de él no existía, Tohru no. Tohru la reconoce y es capaz de aceptar los sentimientos de Kyo sin que éstos le aplasten.

Ahí está la belleza de este final. Aquí este anime nos dice que conocer a alguien, verdaderamente conocerle y amarle, no es para nada fácil. Cuando alguien se te muestra tal y como es, siempre van haber momentos duros y terribles, momentos en que saldrás huyendo pensando solo en ti y eso es lo normal, es parte del proceso, lo queramos o no.

Eso sentimientos negativos están ahí para algo. Para recordarte que lo que estás viviendo es real, que esa persona es real y que si logras superar los malos momentos, sabrás que la conexión que forjaste también es real. En la versión del 2019, Tohru hace todo sola, no flaquea ni una vez y, aunque es algo típico de un superhéroe, también es irreal.

En nuestra humilde opinión, el final del anime del 2001 es mucho más sustancioso que el final de temporada del 2019. Pero, evidentemente, esto obedece a razones de guion, no por mal desarrollo. ¿Qué les parece a ustedes? ¿Cuál ha sido su versión favorita?

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2 Comentarios

  1. Hasta el momento me han gustado por igual porque conservan la misma escensia y eso me agrada.
    Gracias por el análisis que haces.

  2. Totalmente de acuerdo contigo!!! Le tengo un gran aprecio al anime del 2001 por cómo contaron la historia e incluso con toques oscuros y reales. Veo en paralelo la del 2019, pero siento que esa vibra que me transmitió el otro no es la misma…Igual estoy feliz porque recrearon todo el manga.

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